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Hay muchos periódicos que llegan a Llallagua, pero nuestro proyecto es ofrecer este medio de información diferente, con rostro propio, queremos que sirva como material bibliográfico y de consulta, especialmente a la población estudiantil e educación básica, alternativa, técnica, universitaria y pueblo en general. Ustedes tienen que tomar parte de este gran proyecto, haciéndonos llegar sus reflexiones, sus noticias, sus comentarios, inquietudes, etc.
Estamos dando todo de nuestra parte y apostamos desde la primera edición con un diseño absolutamente innovador, profesional, moderno, eficaz, dinámico, original y muy visual. Este periódico no se cerrará a temas religiosos y parroquiales, es amplio y abarca todos los ámbitos de nuestra sociedad. Permítenos llegar a tu hogar, cada mes, con un periódico lleno de noticias esperanzadoras y que valga la pena leer. Es nuestro deber, y como tal lo hemos asumido, ser la voz de los sin voces. Ser el medio para comunicar la esperanza, tomando en cuenta el dicho que expresa: “QUIEN CALLA OTORGA”, ser un medio que no cae en la complicidad.
Creo firmemente que, teniendo una posibilidad de hacer conocer lo que sentimos, es caminar hacia la verdadera democracia, y por lo tanto, hacia la paz y el progreso; hacia una sociedad más justa y solidaria. Entiendo que la libertad de expresión no es un derecho exclusivo de las empresas de medios de comunicación social, es un derecho de todos. Cualquiera que sea nuestra condición, debemos tener las mismas posibilidades de hacernos escuchar y expresar nuestros pensamientos.
Finalmente mi mayor esperanza es ver algún día, una Llallagua, más temprano que tarde, saliendo del atraso y de la pobreza. En este tiempo, de la Misión Permanente, emanada desde la Diócesis de Potosí, desde la Parroquia queremos aportar con un granito de arena, planteándoles un periodismo de compromiso con las necesidades reales de nuestro pueblo y de hacer conciencia ahí en donde no la haya. Debemos empecinarnos en heredar a la futura generación, una Llallagua Limpia y llena de vida. No hay anuncio sin anunciadores, sintamos en nuestro interior, la voz de Dios que nos dice: “Suelta esas ataduras y habla”. María Asunta, así como acompañó a su hijo Jesús, desde su nacimiento hasta su Resurrección, también nos acompaña y camina con nosotros, es ahora o nunca. Dios puede actuar y hablar en ti, tenemos una misión.
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